Es una ranita que como mucho alcanza los 5 centímetros, y está dentro de las llamadas "ranas dardo" por el uso del exudado del tegumento de estos anfibios por los indios Choco de Colombia en sus dardos para cazar.
Habita en la selva húmeda del Chocó y la costa caribeña de Colombia, lamentablemente están en peligro de extinción por la contínua deforestación del bosque. Además añadirle que en general los anfibios están en recesión debido a que son vulverables al exceso de contaminación por su característica piel para intercambio con el medio siempre húmeda (difusión simple), lo que les debilita y ciertos hongos (migrados por el ser humano entre continentes al exportar anfibios no autóctonos) hoy les afectan.
El exudado del que hablo es un veneno, él más potente conocido en la naturaleza por el hombre ha día de hoy, se trata de la una mezcla de varios componentes alcaloides - principalmente-:
- Batraciotoxinas: Estructura química basada en la magainina, un péptido que destruye las paredes celulares. Es una neurotoxina en vertebrados, la cantidad de éste en una Phyllobates terribilis es capaz de matar a 20,000 ratones, es decir, 20 humanos de media. Las batracotoxinas actúan aumentando la permeabilidad de la membrana de las células a los iones de sodio, ocasionando una despolarización eléctrica irreversible. Las señales nerviosas que indicarían al músculo la orden de relajarse están bloqueadas, ocasionando un estado de contracción. Esto afecta especialmente al corazón, provocando arritmias, fibrilación y fallo cardiaco, y finalmente la muerte. Podría veniros a la cabeza la pregunta de por qué esa potente toxina no afecta a las células de la propia rana; lo cierto es que sí lo haría, pero las Phyllobates han alterado sus propios canales de sodio para evitarlo.
- Pumiliotoxinas: Hay más de 100 toxinas clasificadas en este grupo y no se conoce mucho de ellas. Son de 100 a 1000 veces menos tóxicas que las batraciotoxinas. Provocan dificultad en el movimiento, parálisis parcial, convulsiones e incluso muerte.
Los indígenas manipulaban a P. terribilis utilizando una hoja para evitar el contacto con su superficie, a pesar de que el veneno no puede transmitirse a través de la piel, ya que es necesario que entre en el torrente sanguíneo y la piel lo impide a modo de barrera. Sí que puede actuar entrando con el contacto de mucosas (ojos, boca) o al ingerirlo.A esta mujer se le podría considerar poco inteligente y una payasa inconsciente.

Existen dos variedades de la especie:


Por tanto, y de hecho lo hay, se crían en cautividad estas ranitas (cuestan unos 100€) y NO son venenosas - al igual que otras ranas del género Dendrobates que también son venenosas salvajes y no en cautividad -, ya que no son capaces de sintetizar el veneno 100% autónomas, necesitan obtener los precursores de una dieta muy muy variada. Se ha visto que si se administra precursores alcaloides con su alimentación son capaces de sintetizar veneno.
Pero cuidado! si compras una ranita no es nada recomendable ignorar su posible toxicidad, ya que siempre pueden sintetizar parte del potentísimo veneno o si son capturadas y puestas en cautiverio (en la actualidad lo dudo) son asiduas a comerse sus propias mudas de piel por lo que van perdiendo (reciclando) el veneno de manera progresivamente lenta (1 año o año y medio).
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